Haciendo historia

En la historia del karate segorbino presentamos a uno de los pioneros en nuestra disciplina, tanto a nivel local, autonómico y, me atrevería a decir, que nacional.

Manuel Tenas Soler, empresario e integrado en el tejido social de nuestra ciudad, es miembro de diversas asociaciones culturales. Hoy lo presentamos como uno de los primeros karatecas segorbinos, que empezó su práctica en la década de los años 60. Esta es una aproximación a su experiencia en nuestro arte a través de una enriquecedora conversación que hemos mantenido con el protagonista.    

Manuel Tenas

Pregunta: ¿Cuándo empezaste la práctica de karate y quién fue tu maestro?

Respuesta: Empecé en el año 1963 y mi profesor fue André Kempy que practicaba karate estilo Shotokan.

            P: Háblanos de tu sensei André y de cómo eran los entrenamientos en aquella época.

R: André era policía en Bélgica y formaba parte de un grupo antidroga. Se mostraba reacio a comentar cosas de su vida privada, ya que estaba infiltrado en acciones policiales muy complejas y, según explicó alguna vez, hubo varios compañeros descubiertos que fallecieron en acto de servicio a manos de las mafias belgas. Como consecuencia, el gobierno belga trasladó por motivos de seguridad a André a España en calidad de protegido. El motivo concreto de por qué acabó en Segorbe, no lo sé, aunque creo que fue aleatorio. Como digo, siempre mantuvo una postura muy conservadora sobre su pasado, aunque sé, que de vez en cuando bajaba a Valencia a su embajada.

            Sobre los entrenamientos de aquella época, recuerdo que eran muy básicos, kihon, kata y trabajo de parejas, pero hay que tener en cuenta que el grupo de practicantes era muy reducido, una media de 10 ó 12 compañeros, y nuestro nivel en los años 60 era cero, no teníamos experiencia. Durante los seis o siete años que duró mi instrucción, conseguí el cinto marrón, por tanto, recuerdo haber entrenado las cinco heian y los entrenamientos clásicos de kihon; pero André incidía mucho en el trabajo de kumite, se realizaba mucho trabajo de parejas.

           

André Kempy

P: ¿Recuerdas los compañeros de aquella época?

            R: Como dije antes, el karate era poco conocido y el grupo muy pequeño, pero estaba D. José Monllor que era médico; D. José Tacóns, también médico; D. Juan Orero, empresario; un primo mío, Manuel, y también coincidió en aquella época Piquín, personaje ilustre en el mundo del karate segorbino por sus excentricidades y que posteriormente entrenó en los años 80 con todos nosotros.

            Había otros compañeros que pasaron poco tiempo entrenando y realmente no recuerdo. A nivel de experiencias, en karate recuerdo, ya con cinto marrón, haber bajado a Valencia, al tatami universitario y realizar dos combates que gané, ya que mis contrincantes no tenían una técnica suficiente; según me dijeron, entrenaban mucho de libro pero sin dirección de profesor.

Entrenamiento

            También me gustaría comentar que el Dojo de entrenamiento no era como ahora, con parquet, conglomerado, etc, como en la hoy en día. Practicábamos en el sótano de la casa de André, sobre cemento y con zapatillas.

            P: ¿Hasta cuándo duró la práctica de karate?

            R: La práctica del karate duró hasta los años 70. Dejé el entrenamiento a los seis o siete años con el cinto marrón y, después, no recuerdo si continuaron las clases, pero a mediados de los 70 se dejaron de impartir.

            Sobre el devenir de André, sé que continuó viviendo en Segorbe, dando clases de francés en su domicilio y que a finales de los 80 se traslado a Suiza a vivir, volviendo de forma esporádica a nuestra ciudad por vacaciones.

            Recalcar que André Kempy era cinturón negro 5º dan del estilo Shotokan.

            P: Después de ese paréntesis en tu entrenamiento del karate, ¿cuándo vuelves a la práctica de nuevo?

            R: Fue a mediados de los 70 cuando un grupo de amigos, Toni Jódar, Dennis Apenceller, Juanjo Aznar y yo mismo, nos reunimos y formamos un grupo de karatekas con más ilusión que conocimientos. Debido a que éramos pioneros en esta disciplina, comenzamos una andadura que fue el preludio de lo que hoy en día es el karate en nuestra ciudad.

Nos cedieron un local el Ayuntamiento de Segorbe en 1977, aunque anteriormente, entrenábamos en el huerto de Antonio Jódar y fue en el año 1978 cuando, de forma fortuita, buscando en Valencia algún grupo que nos avalase y formase en nuestro karate, conocimos a Rafael Tormo y Eloy Izquierdo en el Club Karate Shotokan. A partir de ese momento todo se precipitó; empezamos nuevos caminos junto con el grupo de Valencia y evolucionamos hacia el karate Shotokai.

            El compañero Dennis, por motivos personales, dejó el Club y yo también, por los mismos motivos, aunque nunca dejé de desvincularme del karate de forma definitiva.

Visita del maestro Hironishi a Segorbe (1983)

            P: Háblanos de tu retorno a la práctica del karate en los años 90.

R: Coincidiendo con el 25 cumpleaños del Club, se realizó un curso a cargo del sensei Atsuo Hiruma en Segorbe, que era el presidente de la asociación Shotokai de España, y me invitasteis, como a muchos de los antiguos alumnos que ya no practicaban, a asistir.

Fue un momento muy especial en el cual nos reencontramos un gran grupo de antiguos compañeros de diversas partes de España.

Una vez finalizado el evento, con su correspondiente comida y recuerdo de anécdotas, me planteé volver a la práctica activa, sin objetivos concretos, por el mero gusto de entrenar karate. Fuiste tú con la colaboración de Capote, que una vez integrado en los entrenamientos del Club, me indicaste que podía plantearme la posibilidad de preparar el examen de 1º dan. La verdad es que este comentario me hizo reflexionar y fijarme como objetivo su preparación.

Como anécdota comentar que ante la propuesta tuya yo respondí: “¿Con 50 años a dónde voy yo?” … A lo que me respondiste: “El padre de Eloy se examinó a los 60 años en Sevilla y aprobó”. Esa respuesta desmontó todas mis dudas y comencé a entrenar para conseguirlo con ilusión y motivación. En 2002 me examiné en Valencia en el Tribunal de la Federación de Karate de la Comunidad Valenciana y conseguí el ansiado 1º dan.

Entrega del Cinturón Negro

P: Dime que es lo que te ha aportado en karate en tu vida.

R: En primer lugar, la gran amistad que cosechas. Es como una familia que varias veces a la semana se reúnen para entrenar. Dicho esto, el karate me ha dado disciplina, educación y respeto y un sentido de constancia, de continuidad, que es preciso para conseguir nuestras metas. Esta forma de ser se refleja tanto en el Dojo como en tu vida personal, valores que creo desde mi perspectiva, son necesarios para nuestro desarrollo personal y ayudan a un mejor entendimiento en la sociedad.

P: ¿Qué les dirías a las actuales generaciones de practicantes de nuestro Club?

R: Como he comentado anteriormente, que fomenten la amistad en el grupo y que toda disciplina conlleva un orden y un respeto. Recomiendo que la gente se centre en la práctica y que vale la pena la continuidad en dicha actividad. El karate trasciende del propio entrenamiento y los valores que se adquieren en el Dojo tienen continuidad en tu vida y en tus actos.

Muchas gracias por tus opiniones y por compartir tus experiencias con nuestro Club y recordar esos momentos tan especiales para ti y para nosotros.

                                               DOMO ARIGATO GOZAIMASU

                                               JUANJO AZNAR, CLUB KARATE SEGORBE.